Hábitos que ayudan a prevenir enfermedades del sistema circulatorio

Hábitos que ayudan a prevenir enfermedades del sistema circulatorio

Las enfermedades del sistema circulatorio incluyen aquellas que afectan  las arterias, el corazón, las venas y los vasos linfáticos.

De estas enfermedades, aquellas derivadas de la ateroesclerosis causaron 54.000 muertes en Colombia en el 2019 (DANE, 2019). Mientras que cada año, el tromboembolismo pulmonar (TEP) -otro tipo de enfermedad del sistema circulatorio- aparece entre 70 a 200 personas por cada 100.000 habitantes en Colombia (Chicangana et al, 2016).

¿Qué se puede hacer para prevenir estas enfermedades circulatorias desde la nutrición? A continuación te lo contamos.

enfermedades del sistema circulatorio Prevención y buenos hábitos

Las enfermedades circulatorias más comunes en Colombia son la ateroesclerosis y el tromboembolismo pulmonar.

Es importante que conozcas sobre la ateroesclerosis, porque es una afección crónica de gravedad pero prevenible. Esta puede causar muchos otros problemas como infarto de miocardio, angina de pecho, ECV y claudicación intermitente, entre otros (Thanassoulis y Afshar, 2019).

Principales causas de ateroesclerosis

La ateroesclerosis es un engrosamiento de la pared arterial, que causa la disminución del flujo de sangre a los tejidos. Se produce por la acumulación de colesterol, calcio y células del sistema inmunológico en el interior de la arteria (NHLBI, 2018).

Para que esto suceda debe haber en tu cuerpo (NHLBI, 2018):

  • Altas cantidades plasmáticas de colesterol LDL (Nouel y col, 2016).
  • Bajos niveles de colesterol HDL (Norris, 2019).
  • Daño arterial por inflamación crónica o exceso de radicales libres (Nouel y col, 2016).

¿Cuáles son las medidas preventivas para las enfermedades del sistema circulatorio?

Las cifras de por sí ya son alarmantes y la Organización Panamericana de la Salud estima que para el 2030 serán 23.6 millones las muertes relacionadas con defectos del sistema circulatorio (OPS/OMS, s.f.). Así que lo mejor es la prevención.

El National Heart, Lung and Blood Institute (2018) asegura que la ateroesclerosis y sus complicaciones pueden prevenirse. Esto mediante la instauración de buenos hábitos como no fumar, hacer ejercicio de forma regular, manejar el estrés y llevar una alimentación balanceada. Por eso, te invitamos a seguir estas recomendaciones:

  • Realiza 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado o intenso por semana (OMS, 2018). Esto puede repartirse en 30 minutos diarios por 5 días.
  • Controla tus niveles de colesterol sanguíneo, HDL y LDL (Norris, 2019).
  • Mantén un peso adecuado para tu estatura, es decir, un índice de masa corporal (IMC) de 18,5 – 24,9. Recuerda que el sobre peso (IMC mayor a 25) y la obesidad (IMC mayor a 30) son un factor de riesgo para los problemas cardiovasculares (OMS, 2020).
  • Lleva una dieta rica en grasas saludables como las monoinsaturadas (ácido oleico) y poliinsaturadas (omega 3) (Mayo Clinic, 2019). Estas las puedes encontrar en los aceites de oliva y chía de Vidalia® respectivamente.
  • Duerme entre 7 a 9 horas cada noche. El sueño insuficiente puede elevar las moléculas inflamatorias en el cuerpo y puede generar daño en las arterias (Tobaldini et al, 2018).

¿Cuáles nutrientes te ayudan a prevenir o retardar la aparición de enfermedades del sistema circulatorio?

La evidencia científica sugiere que existe una relación directa entre la nutrición y las enfermedades de la circulación (Valenzuela et al, 2011). El consumo elevado de colesterol, sobre peso, obesidad y un estado inflamatorio son parte del problema. Por eso, puedes incluir a tu alimentación los siguientes nutrientes:

  • Esteres de esterol vegetal (2 veces por día). Ellos pueden contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades del sistema circulatorio (Ministerio de Salud de Colombia, 2007).
  • Ácido alfa linolénico (diariamente). Puede contribuir a disminuir los niveles de colesterol LDL y elevar los de HDL (Valenzuela et al, 2011).
  • Vitamina A y C (diariamente). Son antioxidantes que pueden ayudar al sistema inmunológico a luchar contra los radicales libres que causan el daño arterial (Batalla, 2007). Sin embargo, no es recomendable consumir más de 700 microgramos de vitamina A por día, por eso debes tener especial cuidado si usas suplementos nutricionales.

Los esteroles vegetales, el omega 3 vegetal y los antioxidantes presentes en Vidalia® Vital Oil te pueden ayudar a mantener un buen balance del sistema cardiovascular.

Cambios sencillos en la forma de alimentarte y llevar tu vida son suficientes para ayudar a prevenir las enfermedades del sistema circulatorio.

REFERENCIAS:

– Chicangana, G., Zapata, L., Gómez, J. C., & Zuluaga, J. P. (2016). Trombólisis sistémica exitosa en un paciente con tromboembolismo pulmonar masivo, luego de reanimación cardiocerebropulmonar prolongada. Informe de caso. Revista Colombiana de Anestesiología44(3), 246-249. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rca/v44n3/es_v44n3a11.pdf

– Centros para el control y la prevención de Enfermedades (1 julio de 2020). Tromboembolismo venoso (coágulos de sangre). Recuperado de https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/dvt/facts.html

– DANE. (20 de diciembre de 2019). Defunciones no fetales 2019 preliminar. Recuperado de www.dane.gov.co

– Mayo Clinic. (20 de junio de 2019). Grasas alimenticias: conoce qué tipos elegir. Recuperado de www.mayoclinic.org

– Ministerio de Salud de Colombia. (5 de septiembre de 2007). Resolución 3096 de 2007. Colombia.

– NHLBI. (14 de junio de 2018). Ateroesclerosis. Recuperado el día 7 de junio del 2020, de https://www.nhlbi.nih.gov/health-topics/espanol/aterosclerosis

– OPS/OMS. (s.f.). Día mundial del Corazón: Enfermedades cardiovasculares causan 1,9 millones de muertes al año en las Américas. Recuperado de www.paho.org

– Organización Mundial de la Salud. (1 de abril de 2020). Obesidad y Sobrepeso.  Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

– Organización Mundial de la Salud. (23 de febrero de 2018). Actividad física. Recuperado de www.who.int

– Thanassoulis, G. y Afshar, M. (Julio de 2019). Ateroesclerosis. Manual MSD. Recuperado de https://www.msdmanuals.com/es-co/hogar/trastornos-del-coraz%C3%B3n-y-los-vasos-sangu%C3%ADneos/ateroesclerosis/ateroesclerosis

– Tobaldini, E., Fiorelli, E. M., Solbiati, M., Costantino, G., Nobili, L., & Montano, N. (2019). Short sleep duration and cardiometabolic risk: from pathophysiology to clinical evidence. Nature Reviews Cardiology16(4), 213-224. https://doi.org/10.1038/s41569-018-0109-6

– Valenzuela, R., Tapia, G., González, M., & Valenzuela, A. (2011). Ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) y su aplicación en diversas situaciones clínicas. Revista chilena de nutrición38(3), 356-367. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75182011000300011

– Batalla, M. V. (2007). Antioxidantes presentes en los alimentos: vitaminas, minerales y suplementos. Offarm: farmacia y sociedad26(10), 79-86.

– Nouel A., Rojano J., Storino M. (Julio-Septiembre de 2016). Respuesta inflamatoria y ateroesclerosis: nuevas rutas fisiopatológicas hacia un papel terapéutico. Revista Mexicana de Cardología Vol 27 Suplemento 3. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/cardio/h-2016/hs163e.pdf

– Norris T. (2019). Porth Fisiopatología. Ed 10. Lippincott Castellano.

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